El ser “ANTIVACUNA” no lo mató. Hay muchas personas que deambulan hoy en Brasil y no han terminado de esta manera. Incluso, si “el hormiga”, como le decíamos los amigos y amigas, hubiese querido vacunarse, no hubiese podido. Por otro lado, sabemos que en realidad lo ocurrido con Felipe fue una NEGLIGENCIA del sistema de salud brasilero, dado que Felipe concurrió al servicio local y fue devuelto por que le diagnosticaron un simple resfrío. (Felipe Santander padre nos narró el sobre la excelente calidad del servicio de salud brasilero y de las personas que aprendieron a Felipe hijo. Pido las mas sinceras disculpas)
Posteriormente, los amigos de Felipe no pudieron volver a transportarlo hacia el centro de salud, ya que se encontraba en una isla sin conectividad hacia dicho centro. Cuando al fin pudieron trasladarlo la enfermedad ya había avanzado tanto que trajo estas lamentables consecuencias.
Felipe fue un aventurero. No creo que haya querido morir anciano en un hogar. Amaba la vida, amaba su libertad, amaba la naturaleza y a la raza humana. También quería a su familia y a sus amigos, y creo, que sus estudiantes también lo alcanzaron a reconocer como buena persona y buen profesional.
Escribo estas líneas para presentar brevemente a Felipe y tratar aclarar los elementos circunstanciales en el largo y corto plazo que lo llevaron a esta situación. Y señalar que creo que la imagen de Felipe que se presenta en los medios no es la más adecuada. Felipe no nos dejó por una vacuna. Nos dejó por el convencimiento de que cada uno de nosotros tiene derecho a vivir la vida en plena libertad y autonomía. Felipe es un ejemplo de la libertad individual.
Felipe, se harán canciones sobre ti, se escribirán poemas sobre ti, siempre te recordaremos.
